Mazatlán es una ciudad que no se conforma con ser una simple postal playera. Aquí, el mar se mezcla con la vida cotidiana y los sonidos de la banda sinaloense resuenan entre palmeras y edificios antiguos. Es un lugar donde puedes pasar del plan tranquilo de mariscos bajo una palapa a terminar bailando en plena calle durante el carnaval, rodeado de colores, música y fuegos artificiales.
Mazatlán es mucho más que un destino turístico del norte de México, es una ciudad con pulso propio, llena de contrastes y un carácter que sorprende a quien la visita. En esta guía, trataremos de mostrarte todo lo que ofrece esta impresionante ciudad, para que te animes a visitarla y sepas cómo moverte en ella.
Un poco de historia de Mazatlán
El nombre Mazatlán viene del náhuatl y quiere decir «lugar de los venados», evocando un pasado ligado a la naturaleza y a lo simbólico. Nació como pueblo pesquero en el siglo XVI, pero fue en el XIX cuando realmente agarró vuelo como puerto clave del Pacífico.
Durante el Porfiriato, Mazatlán vivió una etapa de esplendor: el comercio marítimo floreció y llegaron olas de influencias europeas que se quedaron plasmadas en sus edificios neoclásicos y art déco. Si caminas por su Centro Histórico restaurado, notarás esos detalles que lo hacen especial y que le valieron el reconocimiento como patrimonio arquitectónico.
Además, esta tierra vio nacer a grandes músicos y poetas. La banda sinaloense, que sigue marcando el ritmo de la ciudad, nació aquí. Basta un paseo para escuchar clarinetes, tamboras y tarolas cruzando el aire entre charlas y risas.
Cómo llegar a Mazatlán
Llegar a Mazatlán es fácil, sin importar desde dónde vengas:
En avión: El Aeropuerto Internacional General Rafael Buelna (MZT) está bien conectado con ciudades como CDMX, Guadalajara, Monterrey y algunas de EE.UU., como Los Ángeles o Phoenix. Desde ahí puedes tomar taxis autorizados, Uber o transporte privado.
En coche: Si manejas, la autopista Mazatlán-Durango es una travesía en sí misma. Cruza la Sierra Madre Occidental y regala paisajes espectaculares. También puedes llegar desde Culiacán o Guadalajara por rutas modernas y bien señalizadas.
En autobús: Compañías como ETN, TAP y Tufesa ofrecen viajes frecuentes y bastante cómodos. La Central Camionera está bien ubicada y desde ahí es sencillo moverse por la ciudad.
Ya en Mazatlán, puedes moverte en pulmonías (unos carritos tipo golf que son parte del encanto local), taxis, Uber o incluso en bici si te hospedas cerca del malecón o en la Zona Dorada.
Qué ver en Mazatlán

Malecón de Mazatlán
Con más de 21 kilómetros, el malecón de Mazatlán es de los más largos del mundo. Atraviesa la ciudad y es uno de los lugares más vibrantes: esculturas icónicas, familias, corredores, artistas callejeros y el constante murmullo del mar. Caminando por el, te puedes encontrar con el Monumento a la Continuidad de la Vida, el del Pescador, las famosas letras de “Mazatlán” y plazas llenas de vida. No te puedes perder un atardecer aquí.
Centro Histórico y Plaza Machado
Si no te esperas encontrar un centro histórico pintoresco en una ciudad de playa, aquí te vas a sorprender. Restaurado con mucho cuidado, su arquitectura color pastel y sus calles empedradas están llenas de galerías, cafecitos y restaurantes con terrazas que se llenan al caer la tarde.
La Plaza Machado es el corazón cultural y bohemio de la ciudad. Puedes cenar bajo la sombra de sus árboles centenarios mientras suena jazz o banda sinaloense. Cerca está el Teatro Ángela Peralta, joya restaurada donde se presentan conciertos, obras y danza.
Catedral Basílica de Mazatlán
Frente a la Plazuela República se alza esta iglesia con torres amarillas, vitrales y un interior neogótico que impone. Es un punto importante para los locales, tanto a nivel espiritual como cultural.
Faro de Mazatlán
Subir al faro es un mini reto con una gran recompensa. Está en lo alto del Cerro del Crestón y es uno de los faros naturales más altos del mundo. El sendero tiene partes empedradas, escaleras y una plataforma de cristal donde puedes ver el mar justo debajo. La vista desde arriba es brutal. Desde ahí ves toda la bahía, el puerto y la ciudad.
Isla de la Piedra
Aunque se le llama isla, en realidad es una península. Se puede llegar a ella en lancha, desde el muelle en unos 10 minutos. Allí te espera una experiencia más rústica y relajada: una playa extensísima, palapas sencillas, mariscos frescos y un ambiente cero pretencioso.
Qué hacer en Mazatlán
Disfrutar de sus playas para todos los estilos
Mazatlán tiene playas para todos los gustos: si vas con familia, Playa Norte o Gaviotas; si buscas tranquilidad, Olas Altas; si quieres surfear, vete a Cerritos o Playa Brujas. En todas hay buena comida cerca, agua calentita y una vista que enamora.
Lo más bonito es que no está todo orientado solo al turismo. La ciudad sigue con su vida: pescadores madrugando, niños jugando en la arena, vendedores ofreciendo nieve, y música de banda como fondo.
Tours de aventura y adrenalina
Mazatlán también tiene su lado salvaje. Hay tours en cuatrimoto por playa y selva, tirolesas, visitas a pueblitos y ranchos con degustaciones de tequila o mezcal. Muchos de estos planes incluyen comida casera, aguas termales y paisajes de postal.
Explorar la gastronomía local
Comer en Mazatlán es parte del viaje. Desde tacos gobernador hasta aguachiles que pican rico, ceviches frescos y pescado zarandeado. Aquí todo sabe a mar.
Ya sea en la Zona Dorada, en el centro o frente al mar, puedes encontrar desde fondas sencillas hasta restaurantes con propuestas más creativas. Una tarde en Plaza Machado, con cerveza artesanal y mariscos frescos, es pura felicidad.
Disfruta de los atardeceres
Hay algo casi hipnótico en los atardeceres de Mazatlán. El cielo se pinta de mil tonos entre las siluetas de las Tres Islas. Puedes verlos desde el malecón con una nieve en la mano o desde alguna terraza frente al mar. Son de esos momentos que se te quedan grabados.
Este carnaval es otro nivel. Desfiles sobre el malecón, carros alegóricos, conciertos gratuitos, comida por todos lados y una energía tremenda. Aunque se llena de gente, todo está bien organizado y no hay sensación de inseguridad. Eso sí, los precios de los taxis suelen subir, así que mejor anticipa traslados.
Dónde hospedarse en Mazatlán

Hay para todos los gustos y presupuestos:
Zona Dorada: Perfecta si quieres estar cerca de la playa, tener opciones para salir de noche y hoteles con todos los servicios.
Centro Histórico: Si buscas algo más tranquilo, cultural y con encanto, esta será tu mejor opción. Hay hoteles boutique, hostales y departamentos restaurados con mucha onda.
Cerritos o Marina Mazatlán: Ideal para familias o quienes prefieren más privacidad. Hay resorts grandes, espacios amplios y un ambiente relajado.
¿Es seguro viajar a Mazatlán?
Aunque cuando hablamos de seguridad en México siempre tendemos a pensar en posibles robos y demás, en Mazatlán también hemos de estar atentos al mar.
En la playa, el consejo es simple: sigue las señales, pon atención a las banderas y elige playas con guardavidas como Playa Norte o Gaviotas. En general, las zonas turísticas (malecón, centro, Zona Dorada) están bien vigiladas y son seguras.
Como suele pasar en otras ciudades mexicanas, las zonas más céntricas y turísticas de Mazatlán son completamente seguras. Mientras utilices el sentido común, no tendrás problemas.
En eventos grandes como el Carnaval, hay más presencia policial y organización. Y aunque siempre es mejor no exagerar con la fiesta o andar solo por zonas alejadas de noche, la ciudad se siente hospitalaria y acostumbrada al turismo.
Como puedes ver, Mazatlán se deja querer. Puedes ir en plan relax, de fiesta, a comer delicioso o a buscar aventuras. Y con un mar que se pinta de fuego cada tarde, es difícil no querer volver.