Qué ver en Campeche Qué ver en Campeche

Qué ver en Campeche: murallas, historia y la ruta a Calakmul

Campeche es la única ciudad amurallada de México y Patrimonio de la Humanidad. Esta guía cubre el centro histórico, los baluartes, la gastronomía campechana, cómo llegar y la ruta a Calakmul.

Campeche no aparece en la lista de casi nadie cuando planifica un viaje a la Península de Yucatán. La gente llega a Mérida, pasa por Cancún, se acerca a Tulum, y Campeche queda ahí, tranquila, sin hacer ruido, esperando a quien tenga la curiosidad de desviarse un poco del circuito habitual. Es un error que se paga caro, porque esta ciudad tiene algo que los grandes destinos del sureste mexicano ya perdieron hace tiempo: la sensación de que todavía no ha sido del todo preparada para el turismo de masas.

La capital del estado homónimo es la única ciudad amurallada de México y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Su casco histórico, pintado en colores pastel que van del amarillo al terracota, guarda una de las colecciones de arquitectura colonial mejor conservadas del país. Y sin embargo, en sus calles no hay el ruido ni las aglomeraciones de otros destinos del sur. Eso tiene un precio, y vale la pena conocerlo antes de llegar.

El centro histórico es pequeño, hay que ser honestos con eso. Se recorre en unas horas. Pero eso no es un defecto: Campeche no te desborda ni te satura. Es una ciudad para pasear despacio, para sentarse en la Plaza de la Independencia a tomarse un café, para recorrer la Calle 59 de noche cuando las fachadas iluminadas cobran otra dimensión.

Un poco de historia de Campeche

Campeche fue fundada por los españoles en 1540 sobre un asentamiento maya llamado Ah Kim Pech, del que proviene su nombre actual. Se convirtió rápidamente en uno de los puertos más importantes de la Nueva España gracias a la exportación de palo de tinte, madera usada para fabricar colorantes en Europa. Esa riqueza la hizo objetivo constante de piratas y corsarios. Sir Francis Drake, Lorencillo y otros piratas atacaron el puerto en varias ocasiones durante los siglos XVI y XVII, saqueando la ciudad y masacrando a sus habitantes.

Para defenderse, la Corona española ordenó construir entre 1686 y 1704 un sistema de murallas y baluartes que rodeaba por completo el centro urbano. Fue la única ciudad de México en ser fortificada de esta manera, y esa singularidad es lo que la llevó a la lista del Patrimonio de la Humanidad. Hoy quedan ocho baluartes y dos puertas de acceso que permiten hacer un recorrido casi completo por las defensas originales.

Cómo llegar a Campeche

Desde Mérida: es la conexión más habitual. Los autobuses ADO salen con frecuencia desde la central camionera de Mérida y el trayecto dura aproximadamente dos horas y media. El precio ronda los 240 pesos, aunque varía según el horario.

Desde Cancún: el trayecto en autobús dura entre seis y siete horas con salidas varias veces al día. El precio oscila alrededor de los 300 pesos. Existe la opción de hacer escala en Mérida.

Desde Ciudad de México: hay vuelos directos al Aeropuerto Internacional de Campeche, con una duración de aproximadamente dos horas. En autobús el trayecto es de unas 17 horas, por lo que el avión es claramente la opción más práctica.

En coche: Campeche está bien conectada por carretera con toda la Península. Desde Mérida se llega por la autopista de cuota en menos de dos horas y media. Si se planea visitar Calakmul, el coche es casi imprescindible, ya que el transporte público no llega hasta la zona arqueológica.

Una vez en la ciudad, el centro histórico se recorre perfectamente a pie. Para salidas a Edzná o puntos más alejados, los taxis y colectivos son la opción más sencilla, aunque también hay excursiones organizadas desde los principales hoteles.

Qué ver en Campeche

La mayor parte de los atractivos de Campeche se concentran dentro del recinto amurallado, lo que hace que la visita sea muy cómoda a pie. Desde las murallas y los baluartes hasta las plazas, las iglesias y los palacios coloniales, el centro histórico acumula siglos de historia en un espacio que se puede recorrer sin prisas en un par de días.

Las murallas y los baluartes

El corazón de la experiencia campechana son sus murallas coloniales, y por ahí hay que empezar. El mejor punto de partida es la Puerta de Tierra, en el extremo oriente del recinto amurallado. Desde aquí se puede subir a caminar por la muralla en dirección al Baluarte de San Francisco y al Baluarte de San Juan, pasando sobre cañones auténticos con vistas privilegiadas a la Calle 59 y a los tejados del centro histórico.

El Baluarte de la Soledad, el más grande de los ocho, alberga hoy el Museo de Arquitectura Maya, donde se conservan estelas y piezas procedentes de los sitios arqueológicos del estado. Es una visita corta pero bien planteada. El Baluarte de San Carlos, por su parte, permite acceder a un pasaje subterráneo que los defensores usaban para moverse entre posiciones, con entrada libre.

La Plaza de la Independencia y el centro histórico

La plaza principal de Campeche, conocida también como Parque Principal, es el punto de encuentro natural de la ciudad. Está rodeada de portales con restaurantes y cafeterías, y el ambiente cambia radicalmente según la hora. Por la mañana es tranquila, al atardecer se llena de vida local, y es el mejor momento para quedarse sentado con algo frío mientras se observa el movimiento de la ciudad.

En el costado norte de la plaza se levanta la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, el edificio más antiguo de Campeche, cuya construcción comenzó en 1540 y se prolongó durante siglos. No es la catedral más impresionante del país, pero tiene el encanto de las cosas que se han construido con calma, y su interior guarda un Museo de Arte Sacro que merece media hora.

A un lado está el Centro Cultural Casa No. 6, una casona colonial del siglo XVIII habilitada como espacio cultural con jardín central y exposiciones temporales. La entrada es libre y el patio interior es uno de esos rincones donde se agradece parar sin hacer nada en particular.

La Calle 59

Si hay una imagen que resume a Campeche, es la Calle 59 de noche. Esta calle peatonal del centro histórico está flanqueada por casonas coloniales pintadas en colores diferentes, iluminadas de manera que cada fachada tiene su propio carácter. Es bonita de día, pero de noche cobra una dimensión completamente distinta.

La Mansión Carvajal

A unos minutos caminando de la plaza principal, la Mansión Carvajal es uno de los edificios que más llama la atención. Construida en el siglo XVIII por uno de los hombres más ricos de la época, mezcla influencias árabes con arquitectura colonial: arcos moriscos, escaleras de mármol, herrajes trabajados. Suele estar abierta al público y vale la pena asomarse.

El malecón

El malecón de Campeche tiene cinco kilómetros de paseo junto al Golfo de México. No hay playa propiamente dicha, que es algo que conviene saber antes de llegar. Lo que hay es un paseo ancho con esculturas, el parador fotográfico con las letras del nombre de la ciudad, cañones históricos y una vista despejada hacia el mar. El momento del día para ir es después de las seis de la tarde, cuando el calor empieza a ceder y el atardecer sobre el Golfo se convierte en el espectáculo de la jornada.

Malecón de Campeche

La Iglesia de San Román y el Cristo Negro

Un poco fuera del recinto amurallado, la Iglesia de San Román es uno de esos lugares que no aparecen en todos los itinerarios. Construida en 1565, fue una parroquia extramuros desde el principio. Lo que le da fama es el Cristo Negro, una figura que llegó desde Veracruz el año de su construcción y a la que la tradición local atribuye milagros. La devoción que genera en la ciudad es completamente palpable.

Qué hacer en Campeche

Más allá de recorrer el centro histórico, Campeche tiene varias experiencias que marcan la diferencia entre una visita correcta y una visita que se recuerda. Algunas cuestan muy poco. Otras requieren organización. Todas valen la pena.

El espectáculo de luz y sonido de la Puerta de Tierra

Los jueves, viernes, sábados y domingos a las 19:30 horas se proyecta en la Puerta de Tierra un espectáculo de luz y sonido de unos 50 minutos que narra la historia de la ciudad y los ataques piratas. El precio ronda los 90 pesos. Es una manera distinta de entender la historia de las murallas, especialmente si se visita Campeche por primera vez.

El tour de El Sereno

Los viernes y sábados por la noche sale de la Calle 59 el tour teatralizado de El Sereno, un recorrido nocturno por las leyendas y la historia oscura de la ciudad. El precio ronda los 20 pesos, lo que hace que suene a trampa para turistas. No lo es. El guía dramatiza, el grupo camina por las calles menos concurridas, y uno acaba conociendo rincones del centro que de otra manera no habría encontrado. Es una de las mejores experiencias de la visita, sin discusión.

Recorrer los museos de los baluartes

Además del Museo de Arquitectura Maya del Baluarte de la Soledad, varios baluartes tienen sus propias colecciones. El Museo de la Ciudad en el Baluarte de San Carlos es el más completo para entender la evolución urbana de Campeche. Las entradas son económicas y los espacios no están masificados, lo que permite visitarlos con calma.

Pasear sin rumbo por el centro histórico

La mayoría de las calles del recinto amurallado son peatonales o tienen muy poco tráfico. Caminar sin mapa por las calles numeradas del centro histórico es una actividad en sí misma. Las fachadas de colores no se repiten, las esquinas esconden detalles arquitectónicos que no aparecen en ninguna guía, y el ambiente es lo suficientemente tranquilo como para que uno no sienta que tiene que correr.

Excursiones desde Campeche

Edzná

A unos 40 minutos de la ciudad, la zona arqueológica de Edzná es la opción lógica para quien no tiene tiempo ni vehículo para llegar hasta Calakmul. El sitio tiene sus orígenes alrededor del 600 antes de Cristo y fue abandonado hacia 1450. Lo más llamativo del conjunto es el Edificio de los Cinco Pisos, una construcción que funcionaba a la vez como templo, palacio y observatorio astronómico. En comparación con Chichén Itzá o Uxmal, Edzná tiene una ventaja difícil de cuantificar: la soledad. En días normales hay muy pocas personas, y eso cambia completamente la experiencia.

Calakmul

Si Edzná es una alternativa razonable, Calakmul es el argumento definitivo para planificar un viaje al estado de Campeche. Hay que prepararse mentalmente: son cinco horas de carretera desde la capital y, una vez dentro de la Reserva de la Biosfera, hay que recorrer 60 kilómetros de selva densa antes de llegar al sitio arqueológico. No hay gasolineras en ese tramo. Conviene llevar agua, comida y el depósito lleno.

El sitio fue una de las ciudades más poderosas del mundo maya durante el período Clásico, rival directa de Tikal. Las estructuras principales superan los 50 metros de altura y, a diferencia de otros sitios donde las restricciones van aumentando cada año, en Calakmul todavía se puede subir a la cima de las pirámides. Desde lo alto de la Estructura II, con otras pirámides asomando entre el dosel de la selva y los monos aulladores haciendo ruido sobre la cabeza, se tiene una de esas vistas que uno no olvida fácilmente. No hay colas, no hay grupos en masa. Esa sensación de estar explorando algo que todavía no ha sido preparado para el turismo masivo no la encuentras en Chichén Itzá ni en Tulum.

Hacienda Uayamón

A unos 50 kilómetros de la ciudad, la Hacienda Uayamón es una hacienda del siglo XVIII reconvertida en hotel boutique. Aunque alojarse allí está fuera del presupuesto de muchos, se puede visitar como excursión de un día. La arquitectura colonial, los jardines y la atmósfera de sitio que se ha conservado con cuidado la hacen una parada interesante en ruta hacia Edzná o Calakmul.

Laguna de Términos

Al sur del estado, la Laguna de Términos es una de las lagunas costeras más grandes de México y un ecosistema protegido donde conviven manglares, delfines, manatíes y cientos de especies de aves. Requiere un día completo y algo de organización, pero para quien tenga interés en naturaleza y ecoturismo es una experiencia que justifica alargar la estancia en el estado.

Cómo llegar a Campeche

Desde Mérida: es la conexión más habitual. Los autobuses ADO salen con frecuencia desde la central camionera de Mérida y el trayecto dura aproximadamente dos horas y media. El precio ronda los 240 pesos, aunque varía según el horario.

Desde Cancún: el trayecto en autobús dura entre seis y siete horas con salidas varias veces al día. El precio oscila alrededor de los 300 pesos. Existe la opción de hacer escala en Mérida.

Desde Ciudad de México: hay vuelos directos al Aeropuerto Internacional de Campeche, con una duración de aproximadamente dos horas. En autobús el trayecto es de unas 17 horas, por lo que el avión es claramente la opción más práctica.

En coche: Campeche está bien conectada por carretera con toda la Península. Desde Mérida se llega por la autopista de cuota en menos de dos horas y media. Si se planea visitar Calakmul, el coche es casi imprescindible, ya que el transporte público no llega hasta la zona arqueológica.

Una vez en la ciudad, el centro histórico se recorre perfectamente a pie. Para salidas a Edzná o puntos más alejados, los taxis y colectivos son la opción más sencilla, aunque también hay excursiones organizadas desde los principales hoteles.

Dónde alojarse en Campeche

El centro histórico es el lugar donde uno quiere estar, algo que tiene un reflejo directo en los precios. El hospedaje dentro del recinto amurallado suele ser más caro de lo que cabría esperar para el nivel de servicios que ofrece: casas coloniales reconvertidas en hoteles boutique que cobran por la ubicación y el encanto de los espacios tanto como por las comodidades.

Las opciones más recomendables dentro del centro son el Hacienda Puerta Campeche y el Hotel Castelmar, ambos con arquitectura colonial bien conservada y ubicación privilegiada. Para quienes busquen una alternativa más económica, hay hostales y pequeños hoteles familiares en las calles aledañas a la plaza principal que ofrecen buena relación calidad-precio.

Si el presupuesto es más ajustado, alojarse en la zona del malecón o ligeramente fuera del recinto amurallado reduce el costo sin sacrificar demasiado en términos de acceso al centro. La distancia es caminable. Para una noche especial, la Hacienda Uayamón, a 50 kilómetros de la ciudad, es la opción más singular del estado, aunque está en otra categoría de precio.

Gastronomía campechana

La cocina de Campeche es una de las razones de peso para ir. Tiene esa mezcla de influencias maya, caribeña y española que la hace distinta incluso dentro de México, y se nota en cada bocado.

El plato imprescindible es el pan de cazón: tortillas apiladas con tiburón cazón desmenuzado, frijol negro y salsa de tomate con chile habanero. Parece sencillo y es absolutamente adictivo. No tiene equivalente en ningún otro lugar del país y cuesta relativamente poco en los puestos del mercado central.

Los camarones al coco en La Pigua son otro nivel. Este restaurante es la referencia gastronómica de la ciudad: el precio está por encima de la media campechana, pero la calidad lo justifica completamente. Vale la pena reservar una tarde para comer ahí sin prisas.

El mercado central es la opción para quien quiera comer bien sin gastar mucho. Los caldos de mariscos por la mañana y los antojitos de la tarde son parte del mismo circuito gastronómico que no debería saltarse nadie. El pepián negro y los tamales colados son otros platos típicos que merecen un intento aunque no resulten familiares a primera vista.

¿Vale la pena visitar Campeche?

Sí, pero con expectativas claras. Campeche no es para quien busca playa, vida nocturna o la infraestructura turística de otros destinos de la Península. El malecón tiene vistas pero no tiene arena. La oferta de entretenimiento nocturno es limitada. Y el calor, especialmente entre mayo y septiembre, puede ser un factor que complique el disfrute si no se planifica bien la jornada.

Para quien ya conozca lo básico del sureste mexicano y quiera algo diferente, más auténtico y sin la presión turística de Mérida o la sobreexplotación de Tulum, Campeche es una elección que no defrauda. Dos días en la ciudad más uno completo para Calakmul es el mínimo para entender de qué va esto. Si hay más tiempo, el estado esconde sitios de ecoturismo que merecen otro post entero.

Consejos para tu visita

  • El calor en verano puede ser aplastante. Lo mejor es madrugar para el centro histórico y reservar las horas centrales del día para museos con aire acondicionado. El malecón es para después de las seis.
  • Los meses más agradables son de noviembre a febrero, cuando el clima es seco y las temperaturas bajan considerablemente.
  • Si se planea visitar Calakmul, es imprescindible ir en coche propio o contratar un tour desde la ciudad. Llevar agua y comida para el día, y entrar temprano para aprovechar las horas frescas de la mañana.
  • Para Edzná se puede llegar en colectivo o taxi desde la central de autobuses, o contratar una excursión desde la ciudad.
  • El tour de El Sereno solo sale los viernes y sábados. Si se visita Campeche en esos días, no hay que perdérselo.
  • El hospedaje en el centro histórico es más caro de lo que uno esperaría. Vale la pena reservar con antelación, especialmente en temporada alta.
  • Llevar efectivo, ya que no todos los mercados ni puestos tienen terminal de tarjeta.

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